Amanecia amargamente sobre la pared, mientras la luna negra desaparecía.
Veis frustrados todos sus intentos de innovar, ¿ porqué pasaban los días y las cosas permanecían en el mismo sitio?
Solo piensa en rajar el calendario, marchitar esa profunda sensación hasta limites insospechados, aunque quizás, simplemente no sabia controlarla, y eso le hacia perderse en su todo y su nada, hasta las musarañas le miraban mal.
Quizás sólo tenía que salir de esa niebla, si, esa niebla que le hace temblar todo el cuerpo, solo con una mirada...
Para entonces, ya era hora de desayunar.
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