No hay mayor delirio que el constante fogonazo de neuronas entre lazos que se pierden al infinito. Pero la desdicha puede aparecer por el camino y cortar la mecha. Y cuando te quieras dar cuenta, ya no saltarás en pedazos. Simplemente, sentirás. No te dejes distraer con humo engañoso, su órgano más vital, es el más vital para ti también, aunque lo dudes.
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