Las ondas de los platillos se reflejaban en la mar.Miestras, buscaba, por luchar por lo que vino a buscar, en este barco sin fronteras, en alta mar, una álgida sonrisa que aparecía en una mejilla.
Continuaba su movimiento convexo por la otra, giraba alrededor de su cara hasta finalizar en un ligero camino,sin señales vacías y sin sinsentido.
Pero esa no era su cara.Aun así, no podía separarse de aquella cara, porque quería esa cara, nunca la experimentó y por fin sabia de su definición.
Como... una misma unión.
No sabia que dos cuerpos podian tener un mismo significado.
Todo esto lo vio, de Azores a Moscú...
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